sábado, 21 de septiembre de 2019

80 años de Batman: Dark Prince Charming

Existe un cuestionamiento lógico cuando un lector de cómics pasa cierta cantidad de años leyendo a un mismo personaje, y tiene que ver con cuantas cosas nos puede seguir aportando el mismo después de tanto tiempo. Especialmente si tomamos como referencia el cómic americano de superhéroes cuyas historias cíclicas sin avances verdaderos son ya vox populi.

Otro cuestionamiento, no muy relacionado por cierto, es acerca de qué novedades puede incorporar un autor de renombre cuando se le presta a un personaje octagenario para que juegue con él. Para este segundo ítem por suerte hay unos cuantos ejemplos, cómo por ejemplo Shazam! De Jeff Smith, Batman: Child of dreams de Kia asamiya, X-men: Ragazze In Fuga de Milo Manara, entre otros con dispares resultados, sumando al que nos ocupa hoy: Batman: Dark Prince Charming de Enrico Marini.

El cómic en cuestión se publica en 2 volúmenes (graphic novels) entre el año 2017 y 2018 por parte de DC cómics, que invita a Enrico Marini, artista nacido en Suiza, a meterse con total libertad en el universo de Batman, debutando en el cómic norteamericano, luego de traer varios laureles desde el cómic europeo. El álbum cuenta con una impronta europea desde su formato, extensión y color, pero resulta increíblemente respetuoso del canon batmaniaco al punto de que podría insertarse en la continuidad oficial del momento sino fuera por el rediseño de algunos personajes (caso Joker o Harley Quinn). El autor demuestra saber muy bien lo que hace retratando un Batman, Catwoman, Jim Gordon, Batmovil, totalmente coherentes con los cómics de Batman oficiales.
La historia que nos cuenta es bastante típica. Una mujer aparece en escena con su pequeña niña reclamando ser hija de Bruce Wayne, exponiendo esta situación en los medios de comunicación (tras la negativa del Playboy de Gotham) y llegando a oídos de Joker, que no tiene mejor idea que secuestrar a la pequeña, para chantajear al millonario (con motivos poco convincentes, vale decir). Esto dará  pie a una incansable búsqueda por parte del hombre murciélago, que reservará una serie de golpes al payaso y dejará una importante revelación sobre la identidad de la niña para las páginas finales, más un ligero cambio de status del sr. Wayne que es, a fin de cuentas, el único punto que hace que ésto sea un elseworld y no una historia en continuidad.
El verdadero protagonista de este álbum es el exquisito trazo de Enrico Marini, disfrutable hasta el más mínimo detalle. El diseño de Batman es fabuloso, las tomas de Ciudad Gótica memorables y las escenas de acción excelentes, todo con trazo europeo y ese color (a mano?) que recuerda más a obras como Blacksad que a un cómic americano.


Llegados a este punto la respuesta a la pregunta del primer párrafo tiene una clara respuesta: si hay algo que Batman puede darnos después de tanto tiempo, es la oportunidad de conocer autores como Enrico Marini.

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